lunes, 20 de noviembre de 2017

EL TENIENTE SEDUCTOR

Durante buena parte de su metraje esta película de Lubitsch desmiente que las oportunidades deben cogerse al vuelo y que luego nunca se sabe. Su atractivo a priori es ver colisionar a dos de las más grandes actrices de comedia que dieron los 30 y por extensión el cine: Claudette Colbert y Miriam Hopkins.

Luego compruebas que el atractivo no es tal porque las dos, aún rondando la treintena, tienen aspecto y manera de tiernas bachilleres y no han desarrollado el punch definitivo que les dio la década para el género.

Piensas inevitablemente que Lubitsch habría hecho maravillas con las dos en el mismo plano unos pocos años después, ya las tuvo, pero siempre por separado y ya hizo maravillas. Pero de alguna manera parece una pequeña oportunidad perdida antes de tiempo.

La infinita gracia pre-code de los productos Lubitsch para Paramount sigue allí intacta e impacta con toda su inocente pero muy divertida picardía.

Lo mejor de la película es que sus últimos cinco minutos suponen un documental sobre la creación y el florecimiento de Miriam Hopkins como la actriz que conoceríamos. Es emocionante, de verdad, es como ver calzarse las mallas por primera vez a nuestro superhéroe favorito y saber que después van a venir apasionantes capítulos llenos de aventuras. Esos cinco minutos finales justifican la película y le reservan un lugar para la Historia.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

NOVELAS OCTUBRE-NOVIEMBRE 2017


NUESTRO AMIGO COMÚN: 71 días me ha llevado la lectura de esta monumental obra en estos tiempos sin desayunos literarios y sin tiempo despierto para leer y tan abducido por la actualidad de un tiempo político tan absurdo como irrepetible. Cómo olvidarlo y no relacionarlo cuando recuerde esta obra, última obra completada por Charles Dickens y cierre de un círculo que comienza con "Pickwick". Nunca en 71 días se me ocurrió abandonarla aunque sí pasé por muchos estados de ánimos entorno a una obra tan obligatoriamente irregular como apabullante y centinela y tímida avanzadilla de lo que sería la literatura moderna del siglo XX. Yo creo que a Dickens le sucedía lo mismo que a los cineastas clásicos de Hollywood, anidó en él una semilla de modernidad y unas ansias brutales de libertad a la hora de hacer uso de ese objeto llamado novela que tarde o temprano.
tenía que romper sus límites.

Páginas olvidadas...Milan Vargas

ROBERT SILVERBERG




Silverberg es un autor clásico con una escritura agradable, versátil y coloreada. Su visiones son oníricas y poéticas hasta cuando toca al tema de la ciencia ficción.

El Planet Opera Majipur es una de sus obras destacadas, que mezcla ciencia, ficción aventuras rozando ambientes de heroic fantasy, algunos momentos inquietantes como el mejor Dan Simmons y también un trasfondo político-filosófico como en Dune de Frank Herbert.

El talento del autor está en amasar todos esos elementos en relato ligero y fresco perfectamente accesible incluso a jóvenes lectores (en eso se parece a Ray Bradbury).

Valentine el protagonista del Castillo de Lord Valentine, vivirá aventuras trepidantes, perseguido por enemigos despiadados y desconocidos antes de descubrir quién es en realidad. En los siguientes episodios El Laberinto de Majipur y Valentine Pontifice, el protagonista evoluciona en el sistema político de su planeta descubriendo sus realidades ocultas.

La inspiración del autor con respecto a Majipur también dio luz a crónicas de Majipur, relatos cortos independientes pero relacionados con la trama de las novelas antes mencionadas.

LOVECRAFT Y LOS SUEÑOS 



En muchos relatos de terror el sueño es un componente esencial. Y en la obra de Lovecraft el mundo onírico también tiene un lugar privilegiado. A veces premonitorios, a veces testimoniales, incluso pueden ser la puerta hacia realidades o temporales y espaciales alternativas. No es casual que uno de sus relatos cortos considerados como un clásico sea “Más allá de los muros del sueño”.

No obstante el genio de Providence llegó a realizar una disrupción dentro de su obra ya rompedora. Si conocemos el H.P.L. del culto de las brujas y de criaturas del terror más prosaico, y posteriormente las obras más atrevidas donde desarrolla el Mito de Cthulhu, se conoce menos un Howard Phillips que no ceja en parodiarse a sí mismo, inyectar humor y caricaturizar sus propias entidades cósmicas. 

Esta obra se llama los reinos de los sueños y se corresponden con varios relatos de cortos y de mediana longitud que constan en la lista a continación :

·         "La declaración de Randolph Carter" (1919)
·         "Lo/el innombrable" (1923)
·         "La llave de plata" (1926)
·         "La búsqueda onírica de la desconocida Kadath", también traducida como "En busca de la Ciudad del Sol Poniente" (1926-1927)
·         "El caso de Charles Dexter Ward" (1927)
·         "A través de las puertas de la llave de plata" (1933)
·         "Más allá de los eones" (1933)


En dichos relatos el autor pasa de relatos de terror genuinos a cuentos mucho más fantasiosos, menos horrendos (sin perder nunca su tinte de locura y su sabor inquietante), hasta culminar con un desenlace casi tierno.

Sin duda los reinos de los sueños es a la vez puro Lovecraft y otro Lovecraft.

JAMES BLISH 





La magia es un elemento recurrente de los cuentos de terror que suelo situarse en el trasfondo de las tramas.

Sin embargo en el ciclo de James Blish “Pascuas Negras”, la magia y la religión están en el centro de la trama.

Blish se muestra tan transgresor que tuvo dificultad en publicar el ciclo que empieza con “Un caso de conciencia”, Planet Opera que describe un mundo que no conoce el mal. Un observador Jesuita intenta desentrañar si el referido planeta es obra de Dios o del Diablo.

Sin que exista una relación narrativa entre las dos obras, el segundo opus es Pascuas Negras. En dicha obra Blish cuenta las azañas de dos personajes complejos, un mago negro y un milionario traficante de armas fascinado por el mal. Inicialmente un relato corto Blish la amplió a una novela.

La originalidad de la novela de ambiente muy oscuro, es el lujo de detalle con el cual se describen los rituales de la magia que implicaron un tremendo trabajo de investigación por parte del autor. Pero sobre todo, la narración explora a fondo numerosos aspectos de la religión, del bien, del mal, llevando a conclusiones perturbantes.

La obra rompedora tiene una secuela, El Día después del juicio que cierra el ciclo y esta vez sí, retoma los personajes de la novela anterior.



lunes, 13 de noviembre de 2017

LA CHICA DESCONOCIDA

Confieso que mi simpatía por los Dardenne supera mi satisfacción por esta película. Creo que unas personas capaces de dirigir "La chica desconocida" y de producir "Le fils de Joseph" para mi entienden el mundo y la vida a lo largo y a lo ancho. Sin embargo, interesándome y estimulándome todo lo que plantea esta película no acabo de sentir que se eleven cinematográficamente por encima de la validez del propio planteamiento. "La chica desconocida" es una buena y estimable película sobre los pequeños y grandes abusos o desidias cotidianas de las capas burguesas. Es una película sobre lo que tenemos que ver con esta Europa a la que nos complacemos en definir como terrible (no deja de inquietar que últimamente pongan tanto el acento en "nosotros", tienen razón a medias). Compro lo que me cuentan pero no alzan el vuelo.



lunes, 6 de noviembre de 2017

EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA

Es un camino plagado de minas determinar hasta qué punto un autor se repite o es fiel a si mismo.

Aki Kaurismaki ha entregado una película magnífica, con un dominio absoluto de sus mecanismos dramáticos, de lo que quiere contar y de cómo lo cuenta.

Con unos rasgos de estilo marcadísimos en cuanto a color, música, tonalidad de la película, interpretaciones, humor, amor y humanismo.

No veo una película fallida pero sí veo exactamente la película que esperaba ver antes de entrar. La falta de la más mínima sorpresa, deriva, desvío o desvarío respecto al plan previsto sí que debe reseñarse junto a los logros, que son muchos, no sé si como demérito.

El seguir al dedillo el plan previsto es tan comprensible como relativamente preocupante. Relativamente en una carrera ya hecha, no demasiado pródiga en los últimos años y que por el momento no abunda en obras fallidas. Confiemos en que Kaurismaki no comience a poner el piloto automático de su infalible buen hacer y ruede dentro de esa previsibilidad, que hay que coger con pinzas, en unos plazos razonables. Mientras no venga así con película anual...me temo que eso no haría la misma gracia.


martes, 31 de octubre de 2017

LADY MACBETH DE MTSENK de Dimitri Shostakovich

Hoy tocaba lecturas del mes pero como tras este accidentadísimo octubre, lleno de horas perdidas en lecturas estúpidas de actualidad, en el que sin haber estado enfermo la mitad del mes habría leído aún menos literatura de verdad de la que he leído, resulta que aún así me quedan algo menos de 200 páginas de 1035 de una obra que comencé el 1 de septiembre y con la que no pienso desistir...No tengo obra literaria que comentarles de momento, pues. Lo dejo para el día 15 junto a los deliciosos platos olvidados cocinados por Milan Vargas y en su lugar les traigo la ópera del mes, para más inri con un terrorífico  comentarista musical de excepción. Todo muy loco y muy caótico, como la "pulítica".



¿Por qué me gustarán tanto los jiorones en la novela, la pintura o la música de la primera mitad del siglo XX?. Les traigo este mes una ópera sublime. La mejor definición se puede encontrar en su crítica más destructiva. Dicen que la escribió el propio Stalin el 28 de enero de 1936 en las páginas de Pravda. La tomo de esta página 

He visto una versión del Teatro Real en el año 2000, dirigida por Rostropovich.

"Paralelamente al desarrollo cultural, positivo en términos generales, se ha intensificado en nuestro país la necesidad de buena música. Nunca jamás ni en ninguna parte se han encontrado los compositores con un público tan agradecido. Las masas esperan buenas canciones, pero también música instrumental y óperas de calidad.

Algunos teatros ofrecen como novedad a un público tan interesado por la cultura como el nuestro “Lady Macbeth de Mzensk” de Shostakovich. Una crítica musical complaciente ensalza esta ópera y la pone por las nubes. El joven compositor sólo escucha las alabanzas en lugar de atender a una crítica objetiva y seria que podría serle muy útil en sus futuras obras.

El público se encuentra desde el principio invadido por una ola de sonidos intencionadamente disonantes y caóticos. Aparecen jirones de melodía y apuntes de frases musicales sólo para desaparecer inmediatamente entre ruidos, crujidos y gritos. Seguir esta “música” es difícil, retenerla es imposible.

Así sucede casi todo el tiempo. El grito sustituye al canto. Y cuando por fin el compositor logra encontrar una melodía sencilla y expresiva, entonces, como asustado por tal delito, se precipita de nuevo en la espesura del caos musical que en ocasiones alcanza la cacofonía. La claridad que el oyente espera se sustituye por el delirio rítmico. Este ruido musical debe expresar la pasión.

Todo esto no se debe ni a la falta de talento del compositor ni a su incapacidad de expresar sentimientos fuertes y sencillos a través de la música. Esta música se ha compuesto intencionadamente alterada para que nada en ella pueda recordar la ópera clásica o la sonoridad sinfónica que, por su simplicidad, es accesible a todo el mundo. Esta música está compuesta para negar la ópera, para oponerse –como todo el arte “de izquierda”- a la sencillez, al realismo, a la comprensibilidad de la imagen y al peso de la palabra en el teatro. Se trata de incorporar al mundo de la ópera y de la música, y desde luego de un modo excesivo, las características más negativas del “meyerholdismo”.

Se trata de un caos de izquierda que sustituye a una música auténtica y humana. La fuerza de la música, que puede llegar a arrebatar al oyente, se pierde, utilizando los recursos más triviales, en intentos formalistas de carácter pequeñoburgués y siempre estériles o en pretenciosos ensayos de originalidad. Pero este juego puede terminar muy mal. El peligro que representa esta dirección para la música es evidente. La disonancia “de izquierdas” de la ópera dimana de la misma fuente que la disonancia “de izquierdas” de la pintura, de la poesía, de la pedagogía y de la ciencia. El “afán desmedido de novedades” tiene un carácter pequeñoburgués y conduce a una desviación del arte, la ciencia y la literatura genuinos y auténticos.

El compositor ha utilizado la música nerviosa, espasmódica e histérica del jazz para reflejar las “pasiones” de su héroe. En una época en que nuestros críticos propugnan el realismo socialista, la obra de Shostakovich presenta un naturalismo vulgar. En ella tanto los comerciantes como el pueblo aparecen representados de un modo uniforme y atroz. La comerciante rapaz, que se apropia de la riqueza y del poder a través del asesinato, es presentada como una “víctima” de la sociedad burguesa. La historia moral de Leskov oculta un sentido que el autor no ha tenido para nada en cuenta. Todo es burdo, primitivo y trivial. La música grazna, gime y jadea para describir plásticamente escenas amorosas en la primera ocasión que se presente; y este “amor” se extiende por toda la ópera en forma explícitamente vulgar. La cama doble del comerciante ocupa el centro del escenario; en ella se resuelven todos los “problemas”. En el mismo estilo groseramente naturalista se desarrollan las escenas del envenenamiento y de la paliza.

Aparentemente el compositor se ha propuesto no ofrecer a sus oyentes lo que los aficionados soviéticos a la música esperan de una ópera y buscan en ella. Ha cifrado su música con acordes que únicamente pueden interesar a formalistas y estetas cuyo gusto hace tiempo que se ha deteriorado. No ha tenido en cuenta las exigencias de la cultura soviética: desterrar la grosería del arte y todas las formas de barbarie de los últimos rincones de nuestra vida. Para algunos críticos esta exaltación de la lubricidad de la comerciante es una sátira. Evidentemente no se puede hablar de sátira. El compositor recurre a todos los procedimientos musicales y dramáticos para lograr que el público simpatice con los actos primitivos y vulgares de Katerina Ismailova.

Lady Macbeth ha triunfado entre el público burgués del extranjero. ¿No la aplaudirá el público burgués precisamente porque su música es caótica y absolutamente apolítica? ¿O tal vez porque esta música degenerada, estridente y neurasténica halaga el gusto degradado de la audiencia burguesa?

Nuestros teatros han hecho grandes esfuerzos para preparar esmeradamente la ópera de Shostakovich. Los cantantes han dado muestras de su gran talento al luchar contra el caos, el ruido y la cacofonía de la orquesta. Han tratado de compensar con su interpretación dramática la pobreza melódica de la ópera. Desgraciadamente todo ello sirve para desvelar aún más el carácter groseramente naturalista de la obra. Los logros interpretativos merecen el reconocimiento, pero los esfuerzos inútiles sólo merecen compasión."

(Tomado de Kristof Meyer: “Shostakovich. Su vida, su obra, su época”, Alianza Editorial, Madrid 1997, pags. 174-5).

lunes, 30 de octubre de 2017

LO TUYO Y TÚ

A pesar de que la de Hong Sang-Soo es una de las etiquetas más numerosas de este blog, la última vez que habíamos hablado de él se remonta a casi 4 años, lo que significa una eternidad en tan prolífico director imposible de seguir a la que uno aparca un poco la vista.

Hace cosa de un año intenté escribir sobre "Ahora sí, antes no", su primer estreno español por méritos propios sin mediación de Isabelle Huppert, pero la película se me hizo muy cuesta arriba significándose una especie de punto de saturación, no podría argumentar que fuera peor sino que me pillaba un poco cansado de las variaciones Hong.

La mala memoria me traicionaba porque ya me había estrellado contra la considerada una de sus mejores películas, "La mujer es el futuro del hombre", incluso antes de entrar por la puerta grande en su mundo con "Mujer en la playa". Navegas con placidez por sus películas pero los brazos se cansan de tanto en tanto de nadar o no responden como esperabas.

Pero no pude descansar mucho porque enseguida me surgió la oportunidad de ver en pantalla este "Yourself and yours", mejor director en San Sebastián, una vez que ya ha cogido el ritmo de los festivales y tiene una lista para cada certamen, y a veces como el caso de Cannes dos.

"Lo tuyo y tú" es una película hasta cierto punto sorprendente. Abandona Hong su estructura de visitas y encuentros más o menos casuales para sumergirse de pleno en la disección de una pareja.

Una disección ácida y enloquecedoramente romántica al tiempo donde se introduce el tema del doble, de los reflejos, de los puntos de vista y de las distintas maneras de ver a una persona.

Por cómo se analiza la mirada masculina, por cómo se desdobla la mujer (y hasta fijándonos en esa escayola del hombre*) podríamos decir que es la película más Hitchcock de Hong, culminada además con una fe ciega en la esencia del sentimiento amoroso, con el sarcasmo que esa esencia de no deja de ser el fetichismo de enamorarse del propio sentimiento.

Una hermosa, convincente y hasta cierto punto inesperada película.

*Me informan que Hong contó en rueda de prensa que lo de la escayola es casual. El protagonista se lesionó pero no se alteró el plan de rodaje. ¿Ven por qué nunca hay que ir a ruedas de prensa y que te estropeen una gran visión de la película?

lunes, 23 de octubre de 2017

FLAMMES

Una belleza cegadora como "Flammes" de refinado color, totalmente hermanada con otra maravilla como "Bella durmiente", solo me parece explicable, si ello es necesario, por la conjunción de dos pertenencias afortunadas. A la del cine francés de la década de los 70, un rompeolas mágico de unas con otras. Y a la herencia del cine poético y psicoanalítico USA de los años 40, que ya sabemos que venía de otros cines. Y ahí está Cocteau en origen.

Para la primera pertenencia habría que redactar una larga nómina de directores, experimentados, a media carrera y empezando que estaban levantando sus películas en aquella Francia espectacular y que más que influirse se alimentarían unos a otros en su inagotable energía creativa, Rivette, Brisseau, Vecchiali, Godard, Truffaut, Resnais, Bresson, Pialat, Eustache, Rozier...

Para la segunda pertenencia una película resplandece en mi memoria. Y como digo siempre no intento documentar fielmente que haya sido la que ha influido de verdad en Arrietta. Pero yo no puedo dejar de pensar en la determinación de Lucy Muir en "El fantasma y la señora Muir" de Mankiewicz, aún con sensibles diferencias de tratamiento. El marinero/bombero, esa habitación en la que se detiene el tiempo y ese "vuelo" final más allá de los confines del amor, el deseo y la muerte.





domingo, 15 de octubre de 2017

MADAME BUTTERFLY de Giacomo Puccini

Reconozco que me daba algo de pereza revisar esta ópera que nunca fue la que más me fascinó de Puccini, "Turandot" sigue ahí imbatible, pero la experiencia de la ópera en la plaza de mi pueblo, desde el teatro Real a principios del pasado verano hacía esta revisión imprescindible, ¿cómo iba a rechazar una ópera gratis al aire libre en una hermosa, o casi, noche de verano y además a dos minutos de mi casa?

Entonces escribí.

"La plaza se ha venido abajo abucheando al Ministro de Cultura en el intermedio y aplaudiendo a una emocionadísima Ermonela Jaho, que no podía oirnos, al final. Los que tienen un látigo por tímpano la ponen a parir habitualmente pero para los profanos tiene un no sé qué qué sé yo.El fuerte viento mecía una pantalla que no se veía demasiado bien sin haber anochecido pero el percance nos ha sido commpensado con el dúo a la noche estrellada del final del I acto en una noche estrellada de verdad.En el tercer acto ha llegado mi hijo de cinco años con una amiga, cosa que no me suele pasar en el teatro de verdad, pero obviando lo incordiones que han estado durante 15 minutos con sus 5 años les ha llamado la atención lo que les he contado de la historia.Todo el que ha aguantado el riguroso fresquito hasta la medianoche estoy seguro de que lo ha pasado muy bien con esta ópera, menos frenética y más introspectiva quizás para ser Puccini."

Un primer acto de seducción, un segundo acto de espera y un tercero de desengaño, atractiva y aconsojante obra mayúscula.

Otra gran realización de Raúl Hernández Garrido que planifica "Un bel di" acorde a la letra del aria.

La tragedia de Cio-Cio San (los que hemos leído "Mi tío Oswald" sonreimos) contada con puesta en escena de Mario Gas, remitiendo al cine mudo, yo diría que esa idea ya la he visto en el Manon de Massenet pero no recuerdo bien cuánto se parecen (¿demasiado?) ni quién llegó primero.

lunes, 9 de octubre de 2017

LA COMMUNE (PARIS 1871)

Una película de plena actualidad. No por estos días sino por este siglo.

No deberían estos desbordantes 345 minutos hacerle aplazar a nadie aún más tiempo el visionado de esta película. Para cualquier animal político y contestatario, sea del partido que sea pero es imprescindible que sea contestatario, la película de Watkins es un impresionante mazazo en la conciencia de esta Europa satisfecha de sí misma, la conciencia de los políticos y la nuestra propia.

A través de la retransmisión de una televisión comunal y la retransmisión de la televisión de Versalles (en la que no les costará nada a cada uno de ustedes reconocer su propia televisión estatal o autonómica), Watkins va desgranando los sucesos de la comuna de París de 1871, confrontándolos con las opiniones de sus propios actores en el momento actual.

Las escenas son cortas y guillotinadas a negro por un sinfín de intertítulos que no molestan en absoluto. El calado político es tremendo, las reflexiones son agudísimas como un punzón hasta lo hiriente y toman completamente partido, aunque Watkins no escatime, y eso eleva a la película, en mostrar las contradicciones, miserias, insuficiencias y manipulaciones de los revolucionarios y de su ficticia televisión.

El cine se inventó para obras así aunque no habrá cumplido del todo objetivo si nos quedamos en la complacencia de sentirnos plenos aplaudiéndola cuando deberíamos sentirnos avergonzados y preguntándonos...y nosotros...¿qué podemos hacer?.

Hablando de "poder". Algunos deberían ir por la vida esgrimiendo y regalando a mandamases reales obras así y  no "Juego de tronos".

La semana que viene ópera.




domingo, 1 de octubre de 2017

NOVELAS SEPTIEMBRE 2017


Los desayunos literarios que alumbraron esta sección de forma apoteósica y que fueron perdiendo brillo a manos del madrugón y el agotamiento han terminado de momento. Un curso desayunando con la familia, mucho mejor, dónde va a parar (más literario que eso),  y el trabajo cerca. La lectura ha descendido drásticamente, 26 días para terminar una sola novela, pero no se preocupen, la sección no terminará nunca, ya hay más lectura en progreso iniciadas este mes para el post de novelas de octubre...continuamos mucho más lentos pero igual o más emocionados y seguros de nuestro amor por las letras y el arte de combinarlas.





EL PRIMO BASILIO: Pulsando en la etiqueta encontraran otros comentarios relativos a mi absoluta veneración por don Jose Maria Eça de Queirós, un prosista portugués prodigioso que hace aquí su sublime contribución a la magnificencia del Gran Certamen Internacional de Mujeres Adúlteras del siglo XIX. Solo puedo decir que Eça se codea sin despeinarse con Tolstoi, con Fontane o con Flaubert, que corta pronto el romance y se sumerge en la lucha de clases, sin abandonar nunca su tozuda socarronería y cruel sentido del humor. Y además tiene otra escena larga donde los protagonistas están viendo "Fausto" en la ópera. Si no fuera porque en Nueva York era un consumado hit pensaría que Edith Wharton ha leído al portugués.Una novela maravillosa.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

JIMMY P.



Hay algo profundamente molesto y cercano al agotamiento en la egomaníaca y omnipresente concepción del cine como obra de un autor. Algo que incluso hace previsibles los juicios, las reacciones y los escritos sobre las películas. Uno se propone, y me propuse aquí hace un par de meses, intentar afrontar las películas desde otras ópticas, aunque eso no siempre es fácil y te conduce a un cierto aburrimiento de la escritura y una sensación próxima a que tu propio discurso sobre el cine se ha acabado o se está acabando. Quizás sea esta página el último lugar donde escriba sobre películas tras quince años, quizás, ahora que otras artes vuelven a recobrar peso en mis hábitos,  algo se reconvierta y consiga con el tiempo que mi escritura (mi propio pensamiento sobre lo que veo)  vuelva a resultarme ilusionante o lo suficientemente estimulante para seguir dedicando energías a ello.
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El caso de “Jimmy P.” es paradigmático de esta profunda desilusión con la cinefilia y su discurso, que no con el cine. Ante la incursión de Arnaud Desplechin en un cine de paisaje americano, se cierne sobre él la amenaza de dos poderosas metáforas que lo benefician tanto como pueden hundirle. El aficionado se ha erigido en una especie de jefe de recursos humanos que tiene ante sí el expediente de un director, su evolución, y condiciona para bien o para mal sus juicios, a sus simpatías o intereses por esa evolución. Así quién sienta un profunda simpatía por las coordenadas francesas y urbanitas de sus más célebres propuestas quizás mire con recelo esta incursión en este medio oeste americano. Quien haga gala de su perspicacia en aquello que une a todas sus propuestas se sentirá inclinado a defender la película. Somos también como periodistas deportivos, provistos de las anteriores estadísticas del atleta, siempre prestos a hablar del actual momento de forma de nuestro ídolo, prestos a desahuciarle o a darle un voto de confianza.
El problema de estas actitudes, que no carecen de coherencia, es que colocan al autor en el centro de la crítica hasta tal punto que desdibujan la carne que pueda o deba ofrecer la propia película. Son enfoques extraordinariamente bien fundamentados, con una tradición estudiosa, académica y aplicada a sus espaldas, pero dejan un pequeña fisura que jamás se resuelve. ¿Qué puede encontrar en “Jimmy P.” aquel que desconozca por completo quién es Desplechin?, ¿aquel que no sepa ni sabrá jamás cuáles son sus estilemas, sus influencias?, ¿aquél que no tenga una noción suficientemente estructurada de la historia del cine o no se reconozca si quiera como cinéfilo?. ¿Puede existir una crítica de cine que tenga sentido más allá del lenguaje y del pequeño, y lo siento mucho profundamente insignificante, mundo de los cinéfilos?.
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La respuesta que se me podría dar es obvia, ¿por qué iba a existir?, ¿por qué va a existir un periódico deportivo para quien no es especialmente afín a los deportes? ¿o una revista de naturaleza también pensada para amantes del asfalto alérgicos al polen?. Pero entonces habrá que plantearse cuál es el poder real de expansión y pervivencia del cine, si se pueden explicar y hacer palpables, reales, pura carne, películas que no recaudan 100 millones de dólares y no están respaldadas por una asfixiante y avasalladora campaña de publicidad.
Aseguran en Hollywood que en breve sólo existirán blockbusters cuya entrada valga 100 dólares y te regalen de todo (modelo Broadway) y películas pequeñas. ¿Existirán estas películas pequeñas más allá de una cinefilia conocedora o especializada?, ¿o todo el público que puede o podría situarse en una franja intermedia entre las palomitas y los hombres mesándose la barba y dictando cinéfila sentencia se verá perdido como lágrimas en la lluvia?
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Si a alguien realmente le interesa, sí, me parece que Depleschin no renuncia a si mismo, que “Jimmy P”, por anglosajona (ya había rodado además en inglés "Esther Kahn") que sea, es un escalón más en su carrera profundamente identificable como propia, con mucho en común con obras como la justamente celebrada “Rois et reine”. También es una obra conectada con el gran cine clásico americano, no porque salgan imágenes de “El joven Lincoln”, sino porque se aprecia una hermosa y nítida contemplación humanista de dos seres en un significativo paraje natural de curación o redención que habría hecho las delicias de Vidor o Ford.
A veces también confieso que me agota un poco su historia psicoanalítica llena de traumas concatenados y a veces de tópicos, y que eso me vulgariza y me rebaja algo una película que me gusta.
Pero la pregunta es ¿puede llegar la película a esa franja intermedia no cinéfila?, ¿o son las conexiones que encuentro con la propia obra de Desplechin y con el cine que he visto lo que la convierte para mí en un pequeño placer?, ¿hay algo más en ella realmente  con un alcance mayor?. Me cuesta verlo. Si su poder de comunicación es algo limitado ¿no se trata de algún modo de un pequeño fracaso?
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lunes, 25 de septiembre de 2017

SCARFACE (1932/1983)

En la tarde del martes santo me dispuse a ver la película de Brian De Palma, que aún no había visto, adorador como soy de su artificioso cine. Cómo no me iba a gustar.

Empieza situándose en el éxodo cubano a Miami, dejándote claro que la mayoría que exiliados son la peor escoria de las cárceles cubanas (firma Oliver Stone). Es curioso que el mismo cariz de denuncia sociopolítica abra las películas de Hawks y De Palma, solo que en si en los años 30 encaja mejor con el gangsterismo, en 1983 te extraña que en plena administración Reagan Universal entregue semejante superproducción anti-exilio de Miami.

Para más inri después se ha convertido en una cult movie que no ha dejado de generarle derechos a Universal en camisetas y culto hortera de media población masculina a la repulsiva y testosterónica hasta pasarse de vueltas personalidad de Tony Montana.

El visionado efectivamente se me hizo un tanto suplicio. Una película injustificadamente larga, inflada a base de estirar las tramas, excesiva, pesada, donde en ese guión de Stone de personajes planos como ellos solos no hacía más que buscar la personalidad de estilista de De Palma, que aparece como tal en contados momentos de puesta en escena, eclipsado por la burrada desmadrada del guión.

Parece mentira que cuando el mundo ya había conocido a Scorsese, a Coppola e iba camino de Leone, pudiese hacerse todavía un cine gangsteril anclado en los años 30 en cuanto a psicología de personajes, entregado a una denuncia facilona para la que no entiendes que hagan falta casi tres horas.

Al terminar, por entenderla mejor si es posible me pongo el "Scarface" de Howard Hawks.

Y entonces, lento de reflejos que es uno, una hora y media después vaya lo entiendo todo.

"Scarface" es una película básica para entender a Brian De Palma, un director cuya filmografía gira entorno a "Vertigo". El cine como arte de revivir a los muertos, con todo lo feo, artificioso o imposible que ello resulte. Qué historia del cine vas a querer rodar una vez rodado lo que ya existe. Vi su película sin recordar nada de la de Hawks y me pareció larga, excesiva y pesada. Posteriormente al ver la deslumbrante obra maestra de Hawks, que hacía como 25 años que no veía, reviví la de De Palma en mi mente, que respeta la línea medular de Hawks, y sus imágenes cobran  pleno sentido en el contexto en la fantasmagórica filmografía de De Palma que tanto nos fascina a algunos. 

La entiendo y amo a posteriori. Brian, el gran necrófilo.¿Había equivocado el orden?. No sé si esa epifanía se hubiese producido de la misma extraordinaria manera.

¿Podría volver a ver ahora el exceso de De Palma?. Tampoco podría asegurarlo. La etérea Judy y la tosca Madeleine. Pero qué absolutamente grande es el cine para deparar tardes así. 

Dentro de quince días volvemos con otra película. El lunes que viene post de novelas.